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Midnight Express - una mirada al encierro, la sobrevivencia y el poder

Foto del escritor: Lorenzo Villalba Rolón
Lorenzo Villalba Rolón
hace 6 días
5 min de lectura

Por Lorenzo Villalba Rolón

Una película sobre la prisión puede dejar preguntas que permanecen mucho después de terminar los créditos. ¿Cómo cambia una persona bajo el encierro? ¿Qué ocurre cuando el miedo organiza la vida cotidiana? ¿Cómo se conserva la dignidad en un ambiente donde otros deciden sobre casi todo?


Midnight Express permite acercarse a estas preguntas. Su historia también ofrece un punto de partida para hablar de la sobrevivencia y el poder, temas que atraviesan el libro Crónicas de las Guerras Carcelarias.


Imagen de Midnight Express (1978). Fuente: Wikipedia.
Imagen de Midnight Express (1978). Fuente: Wikipedia.

¿Qué es Midnight Express y de qué trata?


Midnight Express es una película de 1978 dirigida por Alan Parker, con guion de Oliver Stone y protagonizada por Brad Davis. Narra la historia de Billy Hayes, un joven estadounidense detenido en Estambul en 1970 cuando intentaba sacar hachís de Turquía. Su encarcelamiento lo enfrenta a la violencia, la incertidumbre y una lucha por recuperar la libertad.


Antes de llegar al cine, Midnight Express fue un libro autobiográfico de Billy Hayes, escrito junto a William Hoffer y publicado en 1977. En él, Hayes relata su detención, los años que pasó en instituciones penitenciarias turcas y su fuga en 1975.


Mi regreso a Puerto Rico


Cuando vi Midnight Express, en 1978, estaba en un proceso de transición. Había estudiado siete años en Washington, DC, donde estudié diplomacia y derecho. Uno de esos años estuve en Suiza, en un programa de intercambio. Ya había tomado la decisión de regresar a Puerto Rico y hacer allí mi vida profesional. Entendía que era el lugar donde me tocaba estar, siguiendo los pasos de mis padres: mi papá trabajó en el gobierno federal y mi mamá en el gobierno municipal como enfermera.


Mis padres fueron los que me ayudaron a alcanzar mis metas educativas, y sentí el llamado a regresar a Puerto Rico para cumplir ese propósito. En aquella época estaba buscando empleo a través de los contactos que tenía en la isla.


Cuando fui a ver la película, no sabía de qué se trataba ni tenía conocimiento de lo que era la vida en prisión. Mis únicos referentes, como cuento en el libro, eran el Patio de la Princesa en San Juan, donde estaban los confinados, y el motín de Ática, del que había escuchado brevemente en las noticias. En ese momento, el tema todavía no había captado mi interés.


Ese mismo año logré una entrevista en la Oficina del Procurador del Ciudadano, también conocida como Ombudsman, una agencia nueva que se había creado para ayudar a los ciudadanos. Mi carrera profesional comenzó el 1 de enero de 1979.


Impacto de la película


Mi primera impresión fue de indignación al ver a hombres luchando por sobrevivir en un ambiente hostil. Para el joven protagonista, arrestado en Turquía, esa hostilidad se multiplicaba por encontrarse en un país extranjero.


Recuerdo una población penal sin uniforme, donde convivían personas sentenciadas a cumplir muchos años con otras que todavía estaban en proceso de juicio. No había clasificación de la custodia: todos vivían en un mismo módulo, sin celdas individuales. También recuerdo los tatuajes como una forma de identificación.

No recuerdo si en la película había grupos organizados en diferentes bandos. En aquel momento yo todavía no conocía esas estructuras carcelarias. Ese conocimiento vendría después, con mis visitas a las prisiones.


Otra cosa que me impactó fue el riesgo constante que enfrentaba una persona en ese ambiente. Estaban en peligro tanto su vida como su cuerpo. El temor a los ataques sexuales forma parte de lo que muchas personas asocian con entrar en una prisión.


También me quedaron grabadas las condiciones de alimentación y la falta de saneamiento y aseo personal que percibí en la película. La presencia de un norteamericano despertaba curiosidad entre los demás confinados, que se preguntaban por qué había sido ingresado allí.


La narración mostraba cómo lograba sobrevivir en ese ambiente carcelario y extranjero, y cómo esa dificultad fortalecía su espíritu. Sobrevivir en un entorno de tanta violencia requiere una fortaleza mental bien fuerte.


Mi primera visita a una prisión en Puerto Rico


Esas imágenes permanecieron en mi mente, especialmente durante mi primera visita a una prisión, unos seis o nueve meses después de comenzar a trabajar en la Oficina del Procurador del Ciudadano y cerca de un año después de haber visto la película.

Ver aquellas condiciones en vivo fue impactante. No podía entender cómo, en Puerto Rico, siendo un territorio de Estados Unidos, podían darse condiciones infrahumanas en una institución penal.


La sobrevivencia, las alianzas y el poder


Tanto la película como el libro y mi primera visita a una prisión me confrontaron con el desconocimiento que yo tenía de cómo los seres humanos luchan por sobrevivir en un ambiente de hostilidad.


En ese entorno se utilizan todos los recursos habidos y por haber para tomar decisiones: con qué grupo te vas a aliar, quién te va a proteger y quién te está ofreciendo villas y castillas que, al momento de la unión, no serán lo que tú pensabas.


Creo que los lectores, los estudiantes y los funcionarios correccionales pueden complementar Midnight Express con el video La batalla de Kruger. La manera en que los animales sobreviven, cómo los depredadores atacan a los más débiles y cómo estos se juntan ofrece una alegoría bien interesante para reflexionar sobre esas dinámicas.


Yo fui aprendiendo sobre la dinámica carcelaria poco a poco, mientras seguía visitando las prisiones y hablando con la población penal. Recuerdo claramente cómo, después de conversar con confinados de un bando o de otro, ellos mismos nos decían:

“Villalba, aquí hay una guerra, esto es una guerra. Nos vamos a seguir matando. Esto es una guerra. Tiene que parar la guerra”.


Al principio no lo entendía. Comprendía que había una lucha por sobrevivir, pero todavía no reconocía las estructuras que se habían ido creando para ofrecer apoyo al confinado, establecer estrategias de defensa y combatir a otros grupos.


Ese entendimiento llegó durante mis primeros dos o tres años de trabajo en el Ombudsman. Al principio yo era un inocente total frente a lo que estaba pasando, más allá de lo que había visto en la película o de lo que pensaba que significaba sobrevivir.


A estas alturas de mi vida tengo un marco de referencia mucho más detallado de este mundo carcelario y de cómo estas escenas se repiten, de una forma u otra, en distintos países. No es solamente una experiencia mía personal, sino la experiencia de muchos en todo el planeta Tierra.


La decisión que marcó mi vida


En aquella primera visita me sentí como si estuviera en una cárcel turca. Había una mezcla de sumariados y sentenciados, de personas acusadas de delitos muy distintos: los robagallinas convivían con quienes cumplían largas condenas por asesinato. A eso se sumaban las condiciones infrahumanas en la alimentación y en los servicios de salud.


Cuando regresé a mi hogar, me tocó tomar la gran decisión que marcó mi vida: no quitarme, no renunciar a lo que estaba haciendo. Decidí encaminar todos mis esfuerzos intelectuales, físicos y espirituales a lograr un cambio en los sistemas correccionales.



¿Dónde ver Midnight Express?


En Estados Unidos, Midnight Express figura entre las opciones de alquiler o compra digital en Apple TV Store, Amazon Video y Fandango at Home. Puedes consultar Apple TV o acceder a las plataformas desde la página oficial de Sony Pictures.

La disponibilidad y los subtítulos pueden variar según el país. Consulta JustWatch y selecciona tu ubicación para comprobar las opciones en tu región.


Fuentes y lecturas adicionales

Midnight Express (1978) - Original Trailer

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